Las razones van referidas a Madrid, pero podrían aplicarse a cualquier ciudad grande, donde como en un hormiguero, millones de vida se afanan cada día de trabajar, comprar, vivir y de alguna manera sobrevivir. Podría ser Tokio, Nueva York o Londres, pero hablaré de Madrid. Y un Madrid, quizás el más común y por ello también muchas personas en España sentirán que algunos puntos se pueden extrapolar a sus ciudades.
1. El ruido
La alta tolerancia al ruido se relacionan con regiones que disfrutan de muchas horas de luz y sol, ya que la diversión de traslada fácilmente a la calle. Los decibelios en Madrid son altos y lo peor es que se ve con benevolencia: el ruido es sinónimo de fiesta, de diversión y el silencio, o la mera calma, de aburrimiento. Música alta, fiestas de vecinos, gritos y bocinas ... Esta generación continua de estímulos puede conllevar a cansancio y agotamiento en una persona altamente sensible.
2. La falta de espacios abiertos
Apenas hay plazas realmente grandes en Madrid ni sitios muy abiertos donde contemplar el horizonte o disfrutar del cielo. En un país cuyas mayores empresas son constructoras, Madrid como capital está desembocada a tener mucho cemento. Madrid tuvo plazas que ya no existen porque en ellas se construyeron bloques de viviendas y de paseos anchos y arbolados que no interesaban y ahora son asfalto. El “metro cuadrado” en Madrid es un tesoro y raramente se respeta “el espacio por el espacio”, sobretodo cuando poner un ladrillo implica beneficios económicos.
3 . Las multitudes
Relacionado con el anterior punto, la falta de espacio provoca que a menudo Madrid resulte una ciudad de multitudes andando por avenidas estrechas y calles densamente transitadas. Este hecho mantiene un trato culturalmente positivo, manifestado en el dicho popular “vamos a donde está la gente”. En una ciudad donde viven millones de personas este punto puede resultar evidente, si bien la peculiaridad de Madrid incide en su peculiar urbanismo y entramado. Berlín, París o Lisboa son también ciudades grandes pero por su urbanismo y gestión del espacio, la sensación de multitud está más diluido.
4. Las distancias
En Madrid la distancia media es de una hora: una hora para ir al trabajo, una hora para llegar al centro, una hora para quedar con alguien … Y esto genera estrés, prisas... que es fácilmente contagioso. Todo el mundo siempre llega tarde, nunca va con suficiente tiempo. El tiempo es siempre todavía, todo es siempre para ayer. No hay muchos huecos para la calma, para la pausa, para el descanso. Este estrés se amplifica en una persona altamente sensible que aún no haya integrado su rasgo y se exija seguir el ritmo frenético de la ciudad.
5. El transporte
Apretados en hora punto en los vagones de metro o en los autobuses, el espacio personal que nos rodea se pierde y solo queda esperar que llegue nuestra parada final. Mientras tanto, sonidos, olores, roces, caras de enfado, empujones, agobios …. acompañan. La pérdida del espacio personal y la acumulación de una energía y la sobreestimulación inciden directamente en el estrés.
6. Los bares
Gritar para poder conversar a pesar de estar al lado, espacios reverberantes donde el ruido se propaga y aumenta, suelos llenos de servilletas y huesos de aceituna, bares pequeños y apretados … El bar tradicional, el apodado de toda la vida está lejos de ser un lugar sereno y acogedor, pese a la adoración que muchas personas profesan hacía de ellos como algo "castizo". Se convierten en un semillero de sobrestímulos que pueden provocar mucho estrés y por tanto cansancio en personas altamente sensibles.
7. La naturaleza
Madrid tiene parques muy conocidos, pero también peca de innumerables calles sin árboles y plazas sin verde, sepultadas bajo losas de cementos: la Puerta del Sol, Callao, la Plaza del Colón, etc. Sí, el Parque del Retiro es muy bonito, pero el día a día no se vive en El Retiro. Los árboles, en cambio, aportan armonía, paz y sosiego. Afortunadamente, el cambio propuesto en la Plaza de España puede ser un cambio de ciclo a la hora de generar espacios "altamente sensibles" en la ciudad.
8. Las tapas
¿Las tapas? Sí, y me explico. La informalidad de las tapas, que tiene su parte beneficiosa y creativa, supone para una persona altamente sensible la metáfora de una forma de socialización predominante en Madrid: bares ruidosos, conversaciones superficiales, grupos grandes de desconocidos, comer de forma ajetreada, mesas pequeñas, prisas para cambiar a otro sitio... Las tapas mantienen un poso de ser una comida temporal y breve, pero a la vez caótico y desordenado.
9. Lo castizo
La ciudad física existe como tal con sus plazas y sus calles, pero todo viene respaldado por una forma de ser en la que es muy posible que una persona altamente sensible no se sienta del todo ni comprendida ni acogida. La cultura predominante, lo conocido como "lo castizo", puede agudizar la sensación de bicho raro si no se participa a través de las formas de socialización habituales. Formas clasificadas como “tradicionales”, asimilando que lo entendido colectivamente como “lo tradicional” no puede ser malo. Esto obliga a que una persona altamente sensible supere el conflicto a través de una revisión personal de como participar en una ciudad, aunque esto implique la sensación de nadar contracorriente a la mayoría.
10. Individualización
Este punto se relaciona con todos los anteriores pero va un paso más allá. Madrid, ciudad con cierto peso económico, es un destino para muchas personas que desean prosperar o conseguir escalafones más altos en su profesión. Esto incide, resumiendo, en dos aspectos: Madrid como zona de paso, de tránsito, y no para quedarse y crecer en ella, y Madrid como concentración de individuos que no buscan la ciudad (venir a Madrid por vivir en Madrid) sino la consecución de sus objetivos. En esta ciudad existe un número elevado de individuos que disfrutan de la ciudad sin “hacer ciudad” y cuyo único motivo de residir en Madrid es conseguir “algo a cambio”. ¿Y esto qué implica de forma más profunda? Vínculos afectivos débiles, despreocupación por una mayor calidad de vida, una visión más materialista de la ciudad, etc. Las personas altamente sensibles deben buscar su propio espacio y hueco en la ciudad.



Ya es la segunda vez que vivo en Madrid, y siempre que estoy en esta ciudad me siento muy sola, deprimida, perdida. No se que es lo que sucede. He vivido en muchos sitios, incluidas ciudades como Londres o Roma, que tambien son grandes, pero la soledad que siento en esta ciudad y la falta de integración no la he sentido en ningun sitio.
ResponderEliminarSoy sociable, muy sensible pero a pesar de ello me gusta conocer gente, aqui en Madrid lo he intentado innumerables veces, tanto por internet como en cursos, conocer gente nueva, que en un principio son simpaticos y sociables, pero como siempre sucede en esta ciudad, cada uno está a su bola, y si tu no les llamas o haces por quedar con ellos, se olvidan de ti. Es como una falta de interés, me parecen mas egoistas y mas superficiales, eso si, en un principio me caen bien, ya que la gente en Madrid suele ser sociable. Pero mi incapacidad para hacer buenas relaciones, amistades fuertes que perduren en el tiempo, me tiene frustrada en esta ciudad.
Y ya digo que culpa mia no es, algo sucede aqui, y no solamente me ha sucedido a mi. He conocido a otras personas que sentian la misma soledad en Madrid y se acabaron yendo. Tal vez el ritmo de vida o como esta organizada la ciudad a las personas PAS nos satura, nos bloquea. Para mi sigue siendo un misterio, ya que incluso en Londres pude hacer mejores amistades y me sentí menos sola, mas cansada y estresada al ser una ciudad mucho mas grande, pero menos sola o al menos no sentía lo mismo.
Al final tristemente llego a la conclusión que Madrid no es mi ciudad, cada vez que estoy aqui, me entra depresión, me gustaria hacer una vida aqui, pero todo me sale mal cuando estoy en esta ciudad. Y animicamente siempre me siento bloquedada y triste, tal vez sea mi destino estar en otra ciudad y por eso nunca me va bien aqui.
Siempre llega un momento en Madrid en el que estoy totalmente bloqueada y ya ni me apetece hacer nada, ni seguir intentando hacer amigos, me deprimo totalmente y me abandono. Al principio comienzo ilusionada, pero poco a poco, rechazo tras rechazo, viendo que todos van a su bola y que ni tienen interes en hacer amistad conmigo, al final paso de todo, y me quedo sola
Es la segunda vez que vivo aqui y me pasa. No lo entiendo.
Un saludo
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ResponderEliminarCasinada te entiendo perfectamente...me pasa lo mismo y soy de Madrid....he vivido también en otros sitios y nunca me siento como aqui....suerte si te has ido.
ResponderEliminarhola, a mi me pasaba igual en Barcelona. Asi que coji mi maleta y sin saber nada ni conocer a nadie, fui a buscar tranquilidad y cambio a Galicia, donde el verde me ha dado la oportunidad de relajarme y conectarme conmigo misma.
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